Sophia es una italiana de curvas muy sensuales y que huele a canela y vainilla.
Tiene 30 años.
Se le ha despertado su reloj biológico y le late muy fuerte. Quiere ser madre pero su problema es que no tiene varón.
Su cuerpo rebosa sensualidad hasta hacerla enfermar.
Hace un tiempo vino a la consulta y me hizo una pregunta que me hizo estremecer.
- Doctora, ¿dónde puedo hacerme una ablación de clítoris?
- Sophia ¿Qué te ha ocurrido para llegar a pensar algo así?
- Es que no puedo más doctora! me paso la jornada laboral en el baño ¡masturbándome! Es por mi compañero de trabajo. Me excita con sólo verlo, pero él está casado y no me hace ni caso. Y yo ya me hago hasta sangre!
- Sophia, tener fantasías sexuales no es malo. No te culpes por ello.
- Es que no tengo suerte con los hombres. Les asusto.
- Nunca debes hacerte daño ni dejar que te lo hagan. Estoy segura que encontrarás a la persona que te haga feliz.
- Gracias, doctora. Necesitaba hablar con alguien de este problema.
Hace unos días volvió a la consulta. Su aroma de canela y vainilla la precedía.
Estaba radiante.
Ha conocido a un holandés enorme que la deja exhausta cada noche.
Y por fin ha conseguido su sueño: Está embarazada.
Deja una respuesta
Com sempre que escrius sobre històries de pacients, aquesta m'ha encantat, a més a més, amb final feliç, com en gairebé totes. El do que tens per a descrire situacions delicades amb tanta sezillesa i sensibilitat és extraordinari. Gràcies per compartir les teves històries.
Supose que tots dos teníem rao quan comentàvem que, petits gestos deies tu, podien solucionar un problema o transmetre felicitat en el sentit noble de la paraula.