Cuando hay gripe, no todo es gripe.

hombre-mayorLa epidemia de gripe nos visita cada año como los Reyes Magos.

En dos o tres semanas se multiplican los casos en la consulta del médico de familia.

Pero cuando hay gripe, no todo es gripe.

El año pasado, la gripe se presentó con un gran componente gastrointestinal. Nauseas, vómitos y diarrea además de fiebre alta y gran decaimiento del estado general.

Los pacientes llegaban a la consulta apenas sin fuerzas y con sensación de enfermedad grave. Los vómitos y la fiebre les deshidrataba y empeoraba su estado general.

Aquella semana había sido intensa, al menos 30 casos de gripe en cinco días. Ya era viernes a última hora de la mañana cuando acudió Enrique. Por experiencia, los enfermos que llegan el último día de la semana y a última hora, suelen ser los más problemáticos.

Enrique mide 1,90 y tiene 65 años. Llegó con fiebre alta, malestar general y había estado con vómitos toda la noche. Según me iba contando sus síntomas yo iba pensando en un nuevo caso de gripe. Pero aún así, me enseñaron que debo atender a cada paciente como si fuera el primero de mi jornada. Le indiqué que pasara a la camilla para la exploración. Enrique tiene un abdomen prominente pero a la palpación se quejaba especialmente en el epigastrio. Me dijo que los vómitos habían sido muy intensos. Al mirarle mientras me hablaba percibí un leve tono amarillento en sus ojos.

Mi intuición me decía que aquel no era un caso más de gripe. Pensé en remitirlo a urgencias, pero ….¿por una gripe?  Entonces recordé las palabras de un viejo profesor que me dijo una vez:

” es preferible que te pongas roja cien veces por enviar a urgencias a pacientes que no lo necesitan, a que te pongas una sola vez amarilla porque se muera un paciente que debías haber remitido”

Le indiqué a Enrique que se vistiera porque debía ir a urgencias. Mientras tanto redacté un informe para mi compañero de urgencias para que le hiciera una analítica y una ecografía abdominal.

Tres días después vino Ana, la mujer de Enrique y me dijo:

-          Doctora, le has salvado la vida a mi marido. Cuando llegamos a urgencias y le hicieron la ecografía, tenía la vesícula a punto de estallar. Le operaron a vida o muerte. El cirujano nos dijo que si no hubiéramos ido, se podría haber muerto de una peritonitis.

CONCLUSIÓN: Conocer bien a los pacientes es un privilegio de los médicos de familia. 

  1. Dora dice:

    El metge de família que, com tu, coneix cada pacient i ens tracta com casos individuals, personals, és a dir, practica un medicina individualitzada, es converteix en un referent per a cadascú de nosaltres.
    Conclusió: Tindre un metge de família així és un privilegi per als paicients.

  2. Reme dice:

    Moltes grácies Dora. La medicina com l'ensenyanza deu de ser individual per que siga efectiva, no?

  3. gabriel i.d. dice:

    Quina rao tens en la reflexió que li has fet a Dora.
    Tant l'ensenyament com la medicina les trobem a faltar sempre que es maltracten. Doncs ara, precisament, no corren molt bons temps per a cap de les dues.
    Arribe, també, a la mateixa conclusió que Dora; és tot un privilegi tenir una metgesa de família com a tu, no ho dubtes, ens fa sentir-nos molt més segurs.

  4. Reme dice:

    La veritat es que es un plaer tindre uns fan-pacients com Dora i tu. Moltes grácies.

  5. Luis dice:

    Conclusión 2: Tenemos una doctora que no nos la merecemos 🙂

  6. Reme dice:

    Muchas gracias Luis. Gracias a ti, puedo publicar mis historias en este blog!

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