- Hola, Elena. ¡ Enhorabuena por tu matrimonio! Tu madre me contó que fue un día muy bonito y muy emotivo.
- Gracias, Remedios. Mi mujer y yo te lo agradecemos.
¡ Caramba! Todavía no me acostumbro a llamar a Pepi así: mi mujer.
- Bueno, pero así es, ¿no?
- Claro. Mira te he traído el libro de familia para que veas que es como los demás.
- Sí, igual que el mío. Y ahora ¿ qué planes tenéis?
- Pues me quiero inseminar. Queremos tener un hijo. Y no puedo tardar mucho por mi edad.
- Pero, ¿ por qué tú? Con tu enfermedad crónica y teniendo que tomar medicación,¿ por qué no se insemina Pepi?.
- Ella es mayor que yo y tiene fibromialgia. Además es autónoma y la Seguridad Social no se lo cubre.
- Y a ti por ser funcionaria, ¿ sí te lo financia tu seguro?.
- Bueno, tampoco. Pero voy a reclamar.
- Cuéntame.
- El caso es que por ley, los tratamientos de infertilidad los cubren los seguros cuando existe infertilidad demostrada en alguno de los componentes de la pareja o cuando tras un período de un año de relaciones sexuales no se consigue embarazo.
- Sí, eso es así.
- Bueno, pues nosotras somos matrimonio legal, ya has visto el libro de familia. Pero según la administración no cumplimos los requisitos. ¡Y llevamos más de un año de relaciones sexuales y no hemos conseguido embarazo, ja, ja.!
- Tú eres abogada. ¿ Ves alguna posibilidad de solución legal?.
- Es difícil, pero la ley de reproducción asistida se aprobó con posterioridad a la ley de matrimonio homosexual. Y por lo tanto, tendrían que haberla adaptado a la nueva definición de pareja.
- Y tú, cómo no, vas a pelear con la Administración. Espero que tengas suerte.
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